lunes, 23 de febrero de 2015

No sé hablar alemán.

(aunque aquí lo parezca) Gracias a Wohnrevue por este articulo sobre literatura en Madrid.



domingo, 25 de enero de 2015

La genealogía sentimental de Alberto Acerete en Yo quiero bailar



You do not have to be good.
You do not have to walk on your knees
For a hundred miles through the desert, repenting.
You only have to let the soft animal of your body
love what it loves.
Tell me about your despair, yours, and I will tell you mine.
Meanwhile the world goes on.
(Mary Oliver)

Se debe evitar la conciencia de la cría. Recuerde: no es un ser humano.
(Alberto Acerete)

Alberto Acerete (Zaragoza, 1986) ya nos regaló dos plaquettes que trazaban el desamor en El último verano y Cartas de la guerra (esta última, publicada en diciembre del año pasado, alcanzó más de 5000 descargas y tuvo una edición impresa). ¿Por qué tanta pérdida? O bien: ¿de dónde sale tanta pérdida? Pasado, presente y futuro recogen la respuesta a esa pregunta en Yo quiero bailar (La Bella Varsovia, 2015).

Yo quiero bailar apela a las canciones populares, como también refleja la música de una fiesta a la que no hemos sido invitados. Casi como un deseo, como la historia que se le cuenta a un niño para explicarle por qué algo es injusto, Yo quiero bailar recuerda las veces en las que no nos han dejado entrar en esa fiesta, empezando por la primera institución y base de la sociedad: la familia. A través de las “preposiciones” el padre, la madre, los hermanos y los hijos (es decir, todos aquellos que nos preceden), la identidad del sujeto se conforma por semejanza u oposición. O tal vez por ninguna de estas. ¿Cómo explicarse a las personas que nos quieren, entonces? Si al final el mundo es una fiesta sin mí, declara el hijo. Volver al origen y reflejarse en la tierra de la que venimos, aunque no nos guste – aunque no les guste. El desafío a lo que nuestra familia quería que fuésemos es la primera vez que vemos  las grietas y el amor de aquello que parecía firme e inmóvil. Es así como aprendimos el amor: en los primeros pasos.

Del fracaso amoroso adulto trata el segundo libro, de los tres que conforman el volumen. Matrimonio es de nuevo el enfrentamiento con una institución social – aquella a la que deberíamos aspirar una vez salimos de nuestra familia. El matrimonio da a luz a otra familia, y de nuevo, al amor. Pero este amor que hemos aprendido, ¿no era sintomático de otra cosa? ¿No es nuestro instinto el que nos dice que mejor probemos otro camino? El sujeto se topa de nuevo con una fiesta a la que no ha sido invitado. Oye la música. Baila junto a la puerta. Baila, baila, baila, hasta marearse y caer al suelo. Una misa laica, una plegaria, una oración que le proteja, es lo que pide el sujeto. Tercera institución que cierra sus puertas al poema: la iglesia (como lazo continuo entre la familia y el matrimonio). El sujeto se ve entonces obligado a inventar su propio rezo: Por eso,/  familia en mano, pido/ que nos dejen de engañar:// el amor no es más accesible/ que la mentira.

La cría a mano del vencejo común (cuya primera versión fue publicada en Animalario), última parte y, personalmente, mi favorita, es un poema-carta largo (¿acaso no son todas las cartas largas?) de aires carsonianos en los que el poema mira a la naturaleza para encontrar las pruebas del amor. Ya que las instituciones sociales han fallado, la naturaleza será la que tendrá que enseñarnos. Y así es: este es un poema de aceptación de la pérdida, de la celebración de que amar haya sido posible, del triunfo al aceptar el fracaso. Reaprendemos. Que el amor era otra cosa. Al contrario de, a pesar de, lo que nos enseñaron, amar era otra cosa. Al fin lo sabemos. Y al fin somos libres. Y bailamos. Solos, pero por fin bailamos.

Se tiene que liberar al vencejo.
A pesar del amor, se debe liberar al vencejo.

viernes, 23 de enero de 2015

Al final llegó la nieve (pero no se quedó). O: en Madrid no nieva.


Tenemos frío. Tenemos frío. Al menos (por suerte) seguimos teniendo frío.

sábado, 17 de enero de 2015

Un poema violeta.


Un poema publicado en el fanzine abulense Chancleta.

miércoles, 14 de enero de 2015

esperando la nieve.


No hay palabra apropiada.
Lo propio–no pertenece.
Lo apropiado llora en una cárcel abierta.
No es apropiado. Que llore.
(Natalia Litvinova)

Ya no cae la nieve, ya no cae. Y yo aquí sin poder dormir, esperando la nieve, esperando lo que ya no cae. Porque sí hice ruido al llegar, pero no al marcharme para ir a visitar los pueblos. No anunciar que ya llegué, porque no hay a nadie. Es lo que hicieron todos los pueblos. Extenderse sin rastro alrededor. Como una impostora, miro adentro para ver qué falta. Antes buscaba un lugar donde quedarme. Un lugar donde llegar. Un destino. ¿Aún lo busco? Presiono mi mano sobre la piel a la altura de la boca del estómago. Ahora lo busco aquí. Para no fingir. Para no invernar de casa en casa. Estar. Llegar.

jueves, 1 de enero de 2015

Carta a Adelaida García Morales:


Pues Dios permite que lo que no existe sea intensamente iluminado.
(Pessoa en El silencio de las sirenas, Adelaida García Morales, 1985)

Querida Adelaida: 

Tú fuiste uno de mis descubrimientos del 2014. Irónicamente, como suele pasar con los escritores más misteriosos, no es sino hasta que la vida se los lleva que son redescubiertos. En este caso, he encontrado en una autora española lo que a principios de año encontré en la inglesa Anna Kavan: la sutilidad de lo indecible, la irrealidad de la realidad, lo misterioso de la vida. La posibilidad de aquello que se marcha pueda volver de otra manera de algún modo. Seguir pudiéndonos maravillar por ver la luna en un día de sol. Seguir encontrando más lecturas, o dejar que ellas nos encuentren a nosotros. Y que se queden. Y que sean hogares que habiten nuestro Sur. Seguir creyendo en el misterio. Seguir persiguiendo la fe de lo que nadie cree. La pálida paz tras el fracaso.

sábado, 27 de diciembre de 2014

en venta.

(Karen Bell)

la equívoca intersección del vuelo y de la pérdida
Gabriela Wiener


Mi soledad
mi soledad es un libro en alemán
al principio lo leía a conciencia
con el diccionario en la página treinta estaba entusiasmada
en la cincuenta tenía ojeras y arrugas de padre severo
en la setenta lo he lanzado a un rincón 
junto a unas revistas viejas y otras cosas
que no voy a llevar a cabo

que me lo pida alguien en préstamo
que no me lo devuelva

Letitia Ilea


grito porque estoy harta: así comienza Sobre pérdidas y ganancias, la antología bilingüe que ha editado Valparaíso de la poeta rumana Letitia Ilea, hasta ahora inédita en español. Sobre pérdidas y ganancias es un libro de la desolación ante la pérdida, sí, pero también un estudio de cómo enfrentar la pena cuando ya no nos queda nada más que perder. nosotros estamos aquí y hablamos de la muerte, dice, ¿será que ya no la temen? ¿Será que ya han aprendido el juego de los mayores? nosotros estamos aquí y hablamos de la muerte. como si estuviéramos vivos / como si en un momento estuviéramos listos (pero no). Para Letitia crecer significa colocar dos cajetines con las palabras "pérdidas" y "ganancias". Y saber que al fin y al cabo, son lo mismo: aquello que no nos van a devolver.

De pérdidas trata también el poemario de Gabriela Wiener, Ejercicios para el endurecimiento del espíritu (La Bella Varsovia, 2014). Y es que, ¿no es maravilloso también perder la guerra?, se pregunta la autora. A través de una especie de diario basado en fechas y lugares que no coinciden con el estado del cuerpo vamos descubriendo las oquedades del alma, ante la duda de no saber si es mejor quedarnos llenos o que nos dejen vacíos: la naturaleza no es un hecho irrevocable. Así, la autora concluye, nos toca ser valientes cuando menos lo queramos.

Así estos dos libros valientes escriben unos mapas para ayudarnos a ver la luz cuando no nos encontramos ni a nosotros mismos. Quizá saldremos más o menos honrosos, quizá con más o menos dolor, a dejar las cosas que ya no nos sirven en ese mercadillo que era nuestra vida de antes. A estar en tránsito, y a poner en venta aquellos sentimientos gastados que ya nadie quiere.

Publicaciones 2014



En mayo de este año dejé de colaborar con el periódico Tribuna Ávila, pero he tenido muchas oportunidades de participar en diversos medios literarios como revistas, blogs, antologías o instalaciones poéticas. Os doy las gracias a todos y cada uno de los que lo habéis hecho posible. Aquí podéis consultar una guía resumida de las publicaciones de este año. Además, desde este mes de diciembre podréis leerme en inglés cada mes en el blog Savvy Girl Travel, editado por Hayley Swinson.

Tres poemas en La poesía posnoventista española en 15 voces (Luna Miguel).
"Sylvia" en Obituario #11
"Querido hermano" en el proyecto Colectivo Postal
"En el vivero" en Obituario #14
"Sobre no necesitar (Homenaje a Teresa)" en Ávila Abierta.
Proyecto The Long Goodbye (expuesto en Essex durante el verano de 2014)
Antología Réquiem por Lolita (Fundación Málaga)
"Si escribes la luz no podrás verla: a una mujer que vuela" en Obituario #18
"Recolecta en El Arenal" en Dientes de leche (Dara Scully)
"En Ávila no existe" en la instalación Ménades del Festival Keroken (Tenerife)
"El color púrpura" en el fanzine Chancleta #0 (Ávila)
"La enfermedad del movimiento" en la revista cultural La Charca (Madrid); anteriormente publicada en papel en inglés en la edición limitada de And other stories (Edimburgo)

Además de realizar colaboraciones en Núm só grito, Los versos más míos, The other woman, Love Writing Adventure y La tribu de Frida (II).

Y que el año que viene traiga más poesía, más viajes, más fiesta, más amigos. Gracias.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cualquier precio era demasiado bajo.



EN VENTA
lo siento
habéis llegado demasiado tarde
han recolectado los cerezos los manzanos la vid
ha quedado el escaramujo de frutos dulces solo en invierno

las puertas ya no se cierran desde hace mucho
las ventanas están rotas el viento sopla por todas partes
incluso se ha ido el vapor del té inglés
con el que atraíamos al viajero ha quedado
mi aliento helado la mano que lee
las flores de hielo en las ventanas las telas de araña
como un alfabeto desconocido
de derecha a izquierda de arriba abajo
como si intentara descifrarme la propia vida
alguien ha confundido las soluciones
demasiado revelador quizá demasiado poco fijador
si os concentráis si observáis con atención
el papel se oscurece en unos momentos

no os avergoncéis pujad
cualquier precio es demasiado alto

de Letitia Ilea, Sobre pérdidas y ganancias (Valparaíso Ediciones, 2014)

sábado, 29 de noviembre de 2014

En Reino Unido a la gente no le gusta compartir los asientos del tren, y otras historias.





Nos miran y piensan que somos diferentes. Nos miran porque saben que ya estamos aquí. Ya estamos aquí, ¿qué pueden hacernos? Ya estamos aquí, ¿cómo vamos a volver? A la mitad del camino me olvidé de las palabras. Nos recogieron con otras, conquistamos su hogar. Y después volvimos a casa, y no pudimos entendernos.

Ya no serás un animal de la sabana africana. Ya no serás ese animal que vino de lejos para no quedarse, que aprendió a sobrevivir al clima. Ya no podrás culparme de la muerte de la luz.