lunes, 3 de agosto de 2015

"Para que lo perdido se conserve como algo perdido*".

(*Cees Nooteboom)
Me asomé al lago y vi tu reflejo, borrado por los peces. Cuánto limo y cuantos peces; al menos ya estamos cerca; al menos ya la orilla. ¿Y si quisiera saltar? ¿Y si quisiera de pronto volver?

Y luego las islas desaparecieron en el lago, y luego fui isla, y quería ser lago.

Pudo ser que me encontrases allí.

lunes, 20 de julio de 2015

La isla en el lago.


La caricia inútil —
nada más bello que
llegar al borde, a casa
detenerme y contemplar

tu lugar después de muerto.

viernes, 17 de julio de 2015

El arrebato a Lol V. Stein, o de cómo Lol pasó a ser la otra. Un diálogo a tres.

“Escena del casino en El arrebato de Lol Stein de Marguerite Duras” (2014) de Caitlin Keogh
El hombre de T. Beach sólo tiene una función que cumplir
(Marguerite Duras, El arrebato de Lol V. Stein)
Es verano. Me enseñas a usar la penicilina.
En un baile de S. Thala dices sólo se puede ser bueno una vez, al igual que en el poema. Sólo se puede ser una vez.
Yo no digo nada. No digo.
Lol V. Stein tiene diecisiete años y un vestido de raso verde. Lol V. Stein tiene diecisiete años y aún nadie la llama Lol V. Stein, sino Lola. Lola Valérie.
Lol V. Stein tiene diecisiete años el resto de su vida y en cada movimiento sus articulaciones repiten los pasos de baile aprendidos.
[Tatiana se horroriza al contemplarla. Tatiana es brusca; nunca repite la suavidad.]
Es el baile en el que Lol dejó de ser Lola y empezó a ser la otra.
En cada movimiento, se vacía y se llena.
[Jacques Hold se embelesa y parpadea, intentando seguir la danza. Jacques Hold ha encontrado acompañante.]
Cuando Jacques le aprieta el brazo, Lol sale a la luz. Cuando suelta, ella vuelve.
La otra no es ya sólo un pasatiempo, sino una entrega en blanco para el amante, y un negativo en el que ella busca sus propios rasgos. Lol sólo puede verse en contraposición a lo que ella no-es, a lo que no-tiene.
[Tatiana es. Tatiana tiene. Y por eso, en ese caso, aunque Jacques también ame a Tatiana, también Lol sigue siendo la otra. Al igual que Jacques es Uno y es Otro cuando está con ella o con la otra. Jacques habla de “Jacques” o dice “yo” según quién es en ese momento. Pero decir Yo es decir Otro de inmediato.]
Dicen de Lol que le gustar despistar a los demás. Que toda su vida ha querido llegar a ser la otra. La otra sólo es una forma de ser.
La otra lo absorbe todo. Como un agujero negro. Como una mancha en la pared. No piensa en volver, sino en quedarse.
Ellos dicen no consigue curarse.
Lol clava su mirada en el vaivén las olas de T. Beach, cada vez más lejos. A pesar de que repita los mismos pasos de baile, nunca puede quedarse.
(Publicado originalmente en The Other Woman, una selección de María Mercromina).

sábado, 11 de julio de 2015

Ser o no ser (madre) según la poesía de María Ramos.

detrás de cada belleza

existe
una zona muerta
(María Ramos)

El miedo a ser madre. A no serlo. El miedo que nos inculcan desde pequeñas, como si nuestra condición pudiera convertirse en una desgracia inmediata. Como si ya lo fuera de manera inherente, y tuviera que estar controlada por los demás. Aprendemos entonces -en apariencia- a comportarnos. A regirnos por lo que dicen que tienes que ser, y a no poder contar con su apoyo cuando no lo eres. Ser madre y ser un monstruo de dos cabezas y cuatro brazos. Ser madre y ser niña. Ser madre y ser hija a la vez. De esto trata Siamesa, de María Ramos (El Gaviero, 2015). Un grito necesario que no tiene miedo de decir lo que piensa. De defenderse a ella y a su cachorro. De constatar hasta los límites de qué trata la maternidad, y también la no-maternidad, sin retratos azucarados ni eufemismos. El mundo que me ofrecen / es demasiado pequeño. El miedo de no saber ser. La tristeza también es fértil. Y esta fertilidad es la misma que predica la sociedad. La misma que el patriarcado defiende, pero de la que se desprende cuando no se siguen sus normas. María Ramos decide entonces deshacerse del miedo, de la culpa, de lo que habla es de desnacer, de hacerse dueña de sí misma. Y aceptar el amor, pero también la pérdida, pero también la belleza. Porque ya nunca podrás distinguir

dónde empieza el monstruo
dónde la caricia.

miércoles, 24 de junio de 2015

Así se monta un aquelarre.


I Aquelarre feminista de la Tribu. La Central de Callao, junio'15.

Encended los fuegos. Deshaced las cadenas. Destronar el miedo. Arrebatad el magma. Devolved lo que fue a quien lo tuvo.

sábado, 13 de junio de 2015

Cada país tiene un color: qué es Souvenir.


Souvenir es un fanzine-postal creado por la ilustradora Carmen José y por mí. Está impreso con risografía, lo que quiere decir que cada ejemplar es único. Los primeros ejemplares podrán adquirirse en las siguientes ferias de autoedición:
-Tenderete (Valencia): del 12 al 14 de junio.
-Elcafest (Londres): del 20 al 22 de junio

¡Más noticias pronto!

Unos muertos muy vivos.


Esta tarde estaré leyendo en la presentación de la antología Obituario, editada por la Fundación Málaga y coordinada por Gabriel Noguera y Sonia Marpez. También leerán Adriana Bañares y Almudena Vega. En Arrebato Libros (C/Palma 21, metro Tribunal) a las 19:45. Os esperamos.

viernes, 12 de junio de 2015

Una noche en Salamanca.



Hice cuanto pude por arruinarme. 
(...)
Pero no. En verdad partía para salvar la vida.

(Julieta Valero)

Tren. Hace calor en Madrid. María me pregunta por el paisaje y digo: es de donde vengo. Empieza a llover y hace frío. Esto es Castilla. Esta es la ladera escarpada de la montaña. Se me hace raro parar en Ávila y no bajarme. Este ha sido el Media Distancia de muchos años. De quedarse dormida con el ronroneo del tren y despertarse agitada. De no reconocer el principio de la estación. Una hora después, la tormenta nos acompaña a Salamanca. Salamanca es como ese pariente lejano que ves cada mucho tiempo, pero cuyas palabras en la última cena que compartisteis aún recuerdas. Decidí no estudiar en Salamanca cuando quería la ciudad y el vértigo. Cuando quería todo lo desconocido. Pero llego a Salamanca y João nos recoge y nos abraza. Es como venir a una ciudad nueva donde ya te conocen y te esperan. También me recuerda un poco a Edimburgo, hasta en el clima. No he traído chaqueta, así que tengo que ir a comprarme una. En el patio de la Biblioteca de la Casa de las Conchas, donde íbamos a leer, sigue diluviando. Nos dicen que no nos preocupemos. Cenamos. Todo es cariño y atención. Al final decidimos hacerlo en los soportales del patio. Se proyecta Chungking Express. La luz es tenue. Hace calor aunque afuera haga frío. Nos arropan las conchas. Nos arropan. Nos acompañan por las ciudades que desfilan por el tren, lento, lejos: Madrid, Lisboa, Ávila, Córdoba, Utrecht, Edimburgo, Toledo, Santiago, Durness... Todas son ciudades esqueleto. Todas nos habitan de un modo u otro al final de las costillas. Gracias por todo, Salamanca. Mil gracias por tu calor en una noche de tormenta. Estoy deseando volver.

miércoles, 3 de junio de 2015

No me gusta la leche.


no me gusta la leche
y eso no quiere decir que no sea buena
Letitia Ilea

Mis padres beben leche,
esa que durante el hambre

engorda y alimenta,
esa que me negué a tomar

durante los años enfermos.
No habría sabido llegar de ningún modo

cuando fallaban las fuerzas:
el miedo al blanco y a delirar,

a las piernas crecientes y al dolor menguante.
a que la ropa se nos quedara pequeña.

Aprender a dar las gracias
y tener que pasar la noche a cubierto.

Gracias por dejar que me quede.
Gracias por obligarme a marchar.

Gracias por no dejarme cargar más
que con la piel muda.

Gracias por curar la enfermedad.
Por hablar de volver sin lugar de vuelta.

Por enseñarme a beber como ni tú
ni yo sabíamos.

Gracias
por la leche.