miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cualquier precio era demasiado bajo.



EN VENTA
lo siento
habéis llegado demasiado tarde
han recolectado los cerezos los manzanos la vid
ha quedado el escaramujo de frutos dulces solo en invierno

las puertas ya no se cierran desde hace mucho
las ventanas están rotas el viento sopla por todas partes
incluso se ha ido el vapor del té inglés
con el que atraíamos al viajero ha quedado
mi aliento helado la mano que lee
las flores de hielo en las ventanas las telas de araña
como un alfabeto desconocido
de derecha a izquierda de arriba abajo
como si intentara descifrarme la propia vida
alguien ha confundido las soluciones
demasiado revelador quizá demasiado poco fijador
si os concentráis si observáis con atención
el papel se oscurece en unos momentos

no os avergoncéis pujad
cualquier precio es demasiado alto

de Letitia Ilea, Sobre pérdidas y ganancias (Valparaíso Ediciones, 2014)

sábado, 29 de noviembre de 2014

En Reino Unido a la gente no le gusta compartir los asientos del tren, y otras historias.





Nos miran y piensan que somos diferentes. Nos miran porque saben que ya estamos aquí. Ya estamos aquí, ¿qué pueden hacernos? Ya estamos aquí, ¿cómo vamos a volver? A la mitad del camino me olvidé de las palabras. Nos recogieron con otras, conquistamos su hogar. Y después volvimos a casa, y no pudimos entendernos.

Ya no serás un animal de la sabana africana. Ya no serás ese animal que vino de lejos para no quedarse, que aprendió a sobrevivir al clima. Ya no podrás culparme de la muerte de la luz.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Volver a trazar las ciudades.


Pues el ave que huye
no se rinde:
le rinde culto

al aire.
(Martha Asunción Alonso)

No fue la firma, sino la juventud, / aquello que quisiste / registrar: así empieza Skinny Cap (Libros de la herida, 2014) de Martha Asunción Alonso. Registrar la juventud, o hacerle justicia, es aquello que la voz poética viene a hacer aquí. A través de las marcas del graffitti -otro tipo de escritura y señal-, recorremos los barrios periféricos de Madrid donde la poeta apunta que aprendió a escribir. La poesía es una herramienta de resistencia y de expresión, nunca, nunca, un don. La poesía es esa fina línea que separa Decir de Hacer (las dos partes en las que está dividido el libro): según Skinny, la diferencia / entre papel y muro,/ es la misma que existe entre DECIR/ y HACER, que es además la diferencia entre DECIR y AMAR. La poesía de Martha Asunción dice y hace, e invita al lector a hacer, pues se incluyen plantillas para que el lector las utilice para decorar paredes y las comparta en las redes. Se reivindica el libro objeto también en el sentido de que el libro es además una especie de homenaje a los primeros graffiteros de la España de los 80: un documento. Una memoria tanto individual como colectiva: volver a la infancia, retomar lo que es nuestro y entender que es imposible saber por qué somos quiénes somos sin reconocer de dónde venimos. La diferencia entre la palabra y los hechos. Entre la memoria y la ciudad. Por eso Martha reivindica la palabra para todos, la poesía que la empujó a escribir, y a volver, y a amar, por encima de todo.

También urbano es el segundo poemario de Sara R. Gallardo, Berlín no se acaba en un círculo (Ya lo dijo Casimiro Parker, 2014), y también libro-objeto debido a la bella y original edición. En este caso, el espacio urbano no se construye desde el recuerdo, sino desde el presente: a base de instantáneas y de momentos en los distintos espacios públicos de las grandes urbes, a veces tan despersonalizados y llenos de luz tan blanca del norte que nos empujan a agarrarnos a algo, cualquier cosa, que los haga más humanos. El miedo a morir en el aire, es decir, a morir lejos de la Tierra o de nuestra Tierra, lejos de quienes nos conocen y nos aman, está presente a lo largo del libro. ¿Por qué partimos, qué buscamos entonces? ¿Por qué aprendemos idiomas enteros para decir: "nunca he estado en un lugar tan triste"? El extranjero que parte llega a un lugar buscando reinventarse, pero finalmente acaba reconociéndose inevitablemente en otra lengua, en otras costumbres, en otros trayectos en el transporte público: al final es imposible escapar de uno mismo, y quizás eso es lo que dé más miedo de todo, por mucho que busquemos que otras manos desconocidas nos sostengan. ¿Nos espera alguien en otro país? ¿Nos espera alguien en el lugar que dejamos? Del recuerdo y la justicia a la memoria trata la segunda parte del libro. La autora nos traslada a su Bierzo natal, a un espacio de niñas y de bosques por los que perderse y quizás no poder encontrarse más, o quizá todo lo contrario: las raíces son la vida y son la muerte.

Estos dos poemarios son billetes de ida y vuelta de viajes que emprenderemos muchas veces en la vida. De recuerdo y recorrido, de avanzar en el trayecto. Quizá uno no sea nunca más extranjero que en el lugar donde nació.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Transporte público.


Cuando llevas mucho tiempo sin hablar con una persona, te la cruzas por todas partes, aunque esté en otra ciudad o en otro país, ahí está: en la cola del supermercado, dando vueltas por la pista de atletismo de Canal, de espaldas en el metro, volviendo a casa (¿a su nueva casa?). Pensar que ha vuelto sólo para saludarte. Que quizás ha venido a buscarte, a despedirse. Se sorprende de que ahora en Madrid llueva. Y todavía no te ha encontrado. Es la ciudad quien te pide ayuda, pero le das la espalda, y, fingiendo tu miopía corregida, te alejas.

domingo, 19 de octubre de 2014

Persigues el amor de la montaña.


(Fort Augustus, Escocia)

Maybe when people longed for a thing that bad the longing made them trust in anything that might give it to them. 
(Carson McCullers)

domingo, 12 de octubre de 2014

El pájaro está en la bañera.


Caxtons are mechanical birds with many wings
and some are treasured for their markings–

they cause the eyes to melt
or the body to shriek without pain.

I have never seen one fly, but
sometimes they perch on the hand.

(De "A Martian Sends a Postcard Home", Craig Raine)

Cuando el techo se rompió, entraba agua, así que si querías bañarte, el agua tenía que estar muy muy caliente, porque si llovía (y siempre llovía), el agua fría goteaba desde la grieta hasta la bañera. No creíamos que tuviéramos que arreglarlo, porque se acercaba la primavera y todos decían que ese invierno estaba siendo muy bueno: no nevó.

Después empezamos a encontrar plumas azules y ramitas en la bañera. Hasta que lo vimos: un día bajó a visitarnos y se quedó allí, y cuando queríamos bañarnos, le preguntábamos al pájaro qué tal estaba el agua: ¿demasiado fría? ¿demasiado caliente? ¿qué significa realmente templado?

*

En mi Facebook siguen saliéndome los anuncios en inglés, lo que hace que eche de menos Edimburgo. O, más bien, mis memorias allí. Cada vez que te marchas de un lugar, te llevas algo y dejas algo tuyo. Como si todas las piezas no se desplazaran a la vez, y quizá algunas vuelvan y otras se queden dando vueltas para siempre en la cinta de recogida de equipajes. Ojalá no se queden en la cinta de equipajes, sino que alguien se las lleven y le sirvan para algo.

Hace un año me mudaba y ahora también. Hace un año terminaba un libro y ahora también. Hace un año viajaba y ahora también. Pero todo es distinto.

*

Ahora ya no hay nada que recordar.


Más:


jueves, 28 de agosto de 2014

Volver.


Because it's what happens at home that you try to protect as best as you can, for as long as you can.
(Alice Munro, Runaway)

Todo está en su sitio. Vuelvo a leer a Alice Munro. Retomo un libro que dejé empezado cuando me marché. La casa está extrañamente limpia, Madrid está extrañamente vacío, el tren extrañamente solo.  El ruido no suena; el río desaparece. En la oficina del paro me dicen, Eso en Ávila no existe. Todo es igual, o parecido. Todo es como lo recuerdo, no como era. Empiezo a recordar mi idioma. ¿No será recordar construirlo de nuevo? Como no ser. O ser Otra. Ahora también yo hablo distinto.

martes, 26 de agosto de 2014

Guía de viaje: Edimburgo


Edimburgo (del britónico Din Eidyn, "Fuerte de Eidyn") es también conocida como la Atenas del Norte, debido, entre otras cosas, al monumento sin acabar de Calton Hill. A pesar de ser la capital de Escocia, Edimburgo es una ciudad mediana (medio millón de habitantes) y bastante recogida, por lo que lo principal se puede ver en un par de días. Recomiendo hacer el free tour el primer día para localizar los sitios principales del centro y aprender su historia, y, una vez que estemos orientados, deambular libremente según nuestros interesas. En Edimburgo se distingue la Ciudad Vieja (Old Town), del medievo, y la Ciudad Nueva (New Town), construida por los ingleses en la Ilustración. Están separadas por los Princes Street Gardens y unidas por el North Bridge y el Mound. Edimburgo tiene un emplazamiento especial (lo que también hace que su tiempo sea especial), pues se encuentra al nivel del mar entre dos volcanes extintos, Calton Hill y Arthur's Seat, a los cuales se puede subir para disfrutar de una maravillosa vista de la ciudad. Para los que les guste el senderismo, las Pentland Hills están a media hora en bus del centro de la ciudad. Edimburgo es también un importante centro cultural y literario (fue nombrada la primera Ciudad de la Literatura de la UNESCO), y en verano podemos llegar a volvernos locos por la extensa oferta de actividades en el Festival Internacional de Edimburgo, el Fringe Festival de teatro y arte en la calle, el Edinburgh Book Festival (uno de los mejores y más completos festivales de literatura del mundo), el Festival de Cine y el Festival de Jazz, además de su gran variedad de museos y actividades de interior.

Uno de los atractivos turísticos alternativos de Edimburgo es el Water of Leith Walk, un paseo de unos 35 km que recorre la orilla del río de Edimburgo, el Water of Leith. El itinerario más recomendado son los últimos 15km, a partir de la Galería de Arte Moderno hasta desembocar en el puerto de Leith. El paseo se encuentra sumergido en plena naturaleza a pesar de encontrarse a diez minutos escasos del centro, y atraviesa algunos puntos de interés como el Real Jardín Botánico o mi favorito, el Dean's Village. Este es un antiguo pueblo de molineros donde se fabricaba la harina para llevarla luego a Edimburgo. Las construcciones medievales se han conservado y reconstruido hoy en día en apartamentos de lujo.

Portobello, además de ser un famoso barrio de Londres, es también el barrio costero (antes otra municipalidad). Debido a las temperaturas, puede ser difícil encontrar un día para bañarse, pero al estar alejado del centro (40 minutos desde Princes Street en la línea 26) y ser poco conocido, siempre viene bien para un paseo tranquilo a la orilla del mar. Allí está uno de mis cafés favoritos de Edimburgo, Beach House (57 Bath Street) y un pub con jardín que suele tener música en directo, el Dalriada (77 Promenade).

Cramond Island, al noroeste de la ciudad, consiste en una pequeña isla despoblada (salvo por okupas en tiendas de campaña, ya que en Escocia es legal acampar en cualquier sitio que sea propiedad pública) a la que se puede acceder atravesando una pasarela que queda cubierta por la marea cuando esta sube. Es importante comprobar las horas de subida y bajada de la marea para no quedarse atrapado. Se pueden mirar en Internet (Cramond Beach Tides), y se puede llegar en bus hasta Cramond o Silverknowles y después caminar hasta la playa. No tiene pérdida. Cramond es un pueblecito residencial y antiguo puerto pesquero donde hoy en día residen algunas personalidades tan conocidas como J.K. Rowling. Cerca de la playa encontraréis cafés y pubs para descansar y tomar algo caliente, o el perpetuo carrito de los helados si hace mejor tiempo.

New Haven Lighthouse, al norte de la ciudad y al oeste del conocido puerto de Leith (en la foto) es un pequeño puerto adyacente donde se encuentra el faro de Edimburgo, que es quizá uno de los faros más pequeños que he visto nunca. No hay mucho que hacer por la zona, aunque hay un par de restaurantes donde tomarse algo y contemplar el atardecer con unas maravillosas vistas.

Muy cerquita de Edimburgo, a tan sólo media hora en autobús o quince minutos en tren, se encuentra South Queensferry, un pueblecito pesquero y de veraneo con mucho encanto y la mejor vista de los puentes que cruzan el Firth of Forth (el fiordo o la bahía de Forth), el conocido Forth Bridge de hierro rojo para ferrocarril, construido en el siglo XIX.

Edimburgo está repleto de mercadillos y de tiendas de segunda mano (las charities) que merece la pena investigar. A mí lo que más me gusta es el mercado de comida, especialmente el de Stockbridge (todos los domingos de 9 a 2 de la tarde, más o menos). Stockbridge es un barrio con sabor propio a pesar de estar a diez minutos del centro. En el mercado podréis encontrar delicatessens de todo Edimburgo, dulces, pasta y hasta una auténtica paella española. Muchos de estos puestos se encuentran también el sábado por la mañana en el mercado de Grassmarket, aunque, al estar en una zona mucho más turística, hay más gente y se puede disfrutar con menos tranquilidad. El Water of Leith Walk también pasa por Stockbridge, y en el barrio hay muchas tiendas de segunda mano y cafés que merece la pena descubrir.

A pesar de lo que se dice sobre la comida anglosajona (que es sosa, que es insulsa, que se compone de fritos y pimienta...) los británicos sacan mucho partido a las recetas internacionales. Si queréis comida de pub tradicional, recomiendo Doctor's (32 Forrest Rorad), frente a la facultad de Medicina, y Blackbird (Leven Street), más alejado del centro, aunque en general se come bien en todos. Si tenéis suerte con el tiempo, también podéis hacer un picnic en los Meadows.

The Outsider (15 George IV Bridge): nueva apuesta de cocina internacional con muy buen gusto y una decoración agradable. El menú del almuerzo es asequible; la cena un poquito más cara, pero merece la pena.

Under the Stairs (3A Merchant Street): restaurante-coctelería con encanto en el centro de Edimburgo y a unos precios muy razonables. La carta cambia cada temporada. Muy recomendable. Hay que reservar.

Vittoria (19 George IV Bridge): mejor restaurante italiano de Edimburgo (con dueños y camareros italianos).

Tex Mex II (64 Thistle Street): la comida mexicana es popular en Escocia (en su particular versión). Este en concreto es uno de los que más me gustaron. Es muy pequeño, así que hay que reservar.

Suruchi (14a Nicholson Street): la comida india es muy popular en Reino Unido, pero quizá este sea uno de los mejores restaurantes indios que he probado, con buena relación calidad-precio y buen ambiente.

David Ban (56-58 St Mary's Street): vegetariano de autor.

Tang's (44 Candlemaker Row): comida japonesa con muy buena relación calidad-precio.

Hula Juice Bar (West Bow, esquina con Grassmarket): bar de zumos con desayunos, postres y almuerzos ligeros. Un ambiente muy agradable en pleno centro.

Edimburgo tiene una inmensidad de cafeterías y teterías por descubrir. Aquí os dejo una selección de mis favoritas. Cierran a las 6 de la tarde, así que nada de confiarse con el famoso té de las cinco.

Eteaquet (41 Frederick Street): probablemente mi tetería favorita, por su encanto, su larguísima carta de tés, sus scones y sus tartas. Recomiendo ir a probar el afternoon tea (un scone y una tarta o un sándwich). También venden artículos para el hogar y tés. 100% escocés.

Lovecrumbs (155 West Port): pastelería famosa por sus tartas recién hechas y su espacio acogedor. Me encanta el sitio en el alféizar de la ventana. A veces son un poco lentos porque hay mucha demanda, pero la espera merece la pena.

Black Medicine (2 Nicholson Street): una de mis cafeterías favoritas por su ambiente relajado a pesar de encontrarse en pleno centro. Su café mocca es uno de los mejores de la ciudad.

Peter's Yard (27 Simpson Loan, Middle Meadow Walk): pastelería de inspiración sueca con terraza junto a los Meadows y una buena selección de dulces.

Brew Lab (6-8 South College Street): probablemente el mejor café de Edimburgo, aunque un poco caro y un sitio bastante pequeño. Tienen tartas de Lovecrumbs y sopas caseras.

The Chocolate Tree (123 Bruntsfield Place): la tienda con el mejor chocolate de autor de la ciudad, a unos precios razonables. Tiene un par de mesitas para sentarse a tomar chocolate caliente si se tiene suerte.

Looking Glass Books (36 Simpson Loan): entrañable cafetería-librería con una buena selección de calidad y una impresionante agenda de eventos culturales y literarios.

Golden Hare (102 West Bow): otra pequeña librería en el corazón de Grassmarket que puede pasar desapercibida. Tienen una buena selección tanto de literatura escocesa como internacional, especialmente en poesía y ensayo. Para libros de segunda mano, a lo largo de West Port y del barrio de la universidad encontraréis una infinidad de librerías de viejo.

Se dice que la fiesta de Edimburgo no es la mejor, ya que Glasgow se lleva toda la escena musical y gran parte de la escena nocturna. Las discotecas de Edimburgo no son nada impresionantes, pero sí los pubs, donde se puede disfrutar de música en directo cada noche escogiendo entre una gran variedad. Las dos zonas principales para salir están en Old Town, ya sea en Grassmarket (más turística) o Cowgate (estudiantil), y en New Town, donde suben un poco más los precios al estar situados todos los locales en la lujosa George Street. Estos son algunos de mis pubs favoritos, aunque la lista es interminable. Normalmente piden identificación para saber si eres mayor de edad, y el DNI de España no suelen aceptarlo, así que recomiendo llevar pasaporte o carnet de conducir europeo.

Finnegan's Wake (9B Victoria Street): irlandés espacioso y con buena música en directo.

Three Sisters (139 Cowgate): pub conocido en Edimburgo por sus tres pisos diferentes y patio para el verano. La sala de la asociación de estudiantes de la Napier University es la más barata.

Jekyll & Hyde (112 Hanover Street): famoso por sus cócteles y su decoración de cuento gótico de terror. Los baños se encuentran detrás de una librería, y los cócteles llevan nombres como "los siete pecados capitales" o "los cuatro jinetes del apocalipsis". También tienen un escenario para monólogos o conciertos.

The Bow Bar (80 West Bow): uno de los pubs más pequeños de Edimburgo y donde la carta de cervezas cambia cada semana. Las mesas son diminutas y para comer sólo sirven pies. 

Dragonfly (52 West Port): sitio de cócteles a buen precio.

Jazz Bar (1A Chambers Street): mi discoteca favorita porque tocan jazz... ¡en directo! Pero hay sitio para bailar, tomar copas, sentarse y pasar un buen rato con música de calidad. El programa y el horario (que depende del primero) puede consultarse en su web.

Si viajáis más de una semana a Escocia, entonces merecerá la pena alquilar un coche y recorrer los sitios emblemáticos de las Highlands. Estos son mis favoritos, aunque hay muchísimos sitios más que no he tenido tiempo de visitar.

Lago Ness: visita imprescindible. Además de visitarlo desde Inverness, ver el castillo de Urquhart y hacer un pequeño tour en barco, recomiendo el menos turístico (al menos en invierno) Fort August.

Isla de Skye: una isla con encanto mágico, con sus carreteras de un solo carril y dos direcciones. Se visita desde Portree, la capital y puerto pesquero. Yo recorrí el noreste y el noroeste de la isla, y me encantó Neist Point, el faro al noreste donde está situada la novela de Virginia Woolf, Al faro.

Durness: la ciudad más al noroeste de Gran Bretaña se trata en realidad de un colectivo granjero con una pequeña colonia de artistas y alfareros y una gran extensión de playas y arenales. El paisaje de páramos y fiordos es sobrecogedor. La visita al cabo de la Ira (Cape Warth) merece muchísimo la pena para observar los acantilados más altos de Gran Bretaña. También se pueden ver colonias de focas, frailecillos del Atlántico y ciervos.

domingo, 24 de agosto de 2014

Diario de verano (II).


(Galicia)


(Peña de Francia)


(Sanabria)


(Edimburgo)


(Biblioteca Pública de Ávila)

Todo empezó en otra ciudad y en otra vida, anterior a ésta de ahora pero posterior a aquélla. Por eso no puedo escribir esta historia como yo quisiera –como si todavía estuviera ahí y fuera sólo esa otra persona–. 

(Valeria Luiselli, Los ingrávidos)


(Y un cuestionario aquí)