sábado, 24 de septiembre de 2016

Diario de Interrail II. Viena.

Para las almas es muerte convertirse en agua
(Heráclito)

Para Inés, que cree en las almas.

Madrugamos para ver amanecer al Danubio. Viena guarda las monedas del cambio en los bolsillos, el sonido de la lluvia tintinea redondo con su abrigo gris y su corazón de tarta Sacher y mermelada. Allí, nadie toma el tranvía si quieren saber la hora; todos miran al Danubio para reflejar la posición del sol. En Viena, los jóvenes bailan desnudos hasta la madrugada en el Prater Sauna, el único lugar donde las luces no se apagan y se reflejan en una piscina artificial. La lluvia nos moja y nos perdemos. Debajo del agua, sólo queda el cuerpo. Nos hemos comido las últimas migas del corazón. Pero cómo sabremos si sabemos bailar.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Próximamente.


Aloha! Editorial

Presentaciones:
Barcelona, 22 de octubre en Veus amb veu, 20:00.
 Madrid, 2 de noviembre en La Central de Callao, 20:00.
Logroño, 5 de noviembre en Casa de la Imagen, 20:00.
Valencia, 19 de noviembre en La Rossa, 20:00.
Zaragoza, 17 de diciembre en La Pantera Rossa, 20:00.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Diario de Interrail I. Budapest.

My hands are of your colour, but I shame to wear a heart so white.
(William Shakespeare)

Solamente queremos que nos lleven lejos. Todos los que estamos aquí. Qué hemos venido a buscar exactamente, no sabemos, pero seguiremos viajando hasta que lo encontremos. En Budapest todos parecen felices, pero no entiendo el húngaro. El Danubio por la mañana nos hace llorar; el reflejo del sol nos ciega. Qué edificios tan terribles se alzan ahora en nombre de la belleza. El Danubio dibuja un surco en mi almohada. Por la noche, escucho el tranvía desde el noveno piso. Vivimos en un antiguo búnker. En el memorial judío, veo unos zapatos pequeñitos, diminutos. Qué pequeños somos. En Budapest todos parecen felices, pero no entiendo los aeropuertos. Por eso he querido viajar en tren: para mirar las fronteras de cerca y comprobar si de verdad existen. Por eso anhelo el viaje infinito. Por eso quiero que cualquier patria me acepte. Por eso me avergüenzo de llevar mi corazón tan blanco.